03 noviembre, 2008

Visita al Museo del Traje

Soy de la nueva generación 2008/2009 del EMBA del ISEM Fashion Business School. Hace algunas semanas hemos tenido la oportunidad de realizar una visita muy especial al Museo del Traje aquí en Madrid, al que no pude más que acercarme con mi bagage de historiadora del arte y con una idea muy concreta: ENTENDER EL VESTIR PARA ANALIZAR EL ARTE EN BÚSQUEDA DE LA "ETIQUETA DE DENTRO", LA QUE APORTE INFORMACIÓN EXTRA AL CUADRO, SOBRE HISTORIA, POLÍTICA, GUSTOS Y COSTUMBRES.


Ya había estado varias veces en el Museo del Traje, pero nunca como público objetivo, sino desde el otro lado. A través de las clases que impartí sobre arte y moda en las grandes colecciones en I-Art, en conferencias o con una amiga cotilleando cada rincón de la exposición... Pero en esta visita organizada por el ISEM, se han abierto nuevas e interesantes ventanitas por las que acercarse a mirar este museo que para mi es cuanto menos intimista. Lo digo por lo sensorial, por eso de abrir tu armario, los cajones donde guardas lo más delicado, o pequeño, pero aún así importante, el olor a ropa limpia…


La visita, con Amalia Descalzo y Lucina Llorente, nos ha permitido abrir esas puertas secretas, ver las zonas de almacén donde duermen protegidas de las inclemencias prendas delicadas, joyas del pasado, y aún así del presente, con estas tendencias en las que mezclar, contrastar, sorprender, de las que pienso son pautas de lo más “IN”. Zonas a las que no hubiéramos podido acceder sino hubiera sido por una gestión especial entre el ISEM y el Museo. Y que a mi parecer han sido lo más interesante de la visita. Conocer y ver esos talleres de restauración, donde se desmonta una pieza y se trabaja sobre ella con paciencia, con una minuciosidad digna de un miniaturista, con todo ese trabajo de investigación previa, para conseguir el mismo tinte, y un resultado final que se mimetice con la pieza, me ha hecho ser testigo del “arte al servicio del arte”.





Pienso que el EMBA del ISEM Fashion Business School es una buena opción para reorientar mi trayectoria profesional, para darle forma y color a un entorno laboral que conozco desde la perspectiva del comercio textil familiar en el que he trabajado durante varios años. Pero formarme en todo lo relacionado con el mundo de la empresa era una asignatura pendiente que pienso este MBA es capaz de proporcionarme.

De hecho, desde que hemos comenzado, hace poco más de un mes, ya me ha permitido la oportunidad de estar realizando una práctica en Versace, lo que supone un salto cualitativo y cuantitativo en mi experiencia laboral. El estar dentro del mundo de la moda dentro de una gran firma como es Versace, con un equipo de trabajo cercano y dispuesto a enseñarme cómo funcionan las cosas, es un auténtico lujo. Y poder ver en directo cómo funcionan los mecanismos de la Empresa de Moda y ver en la práctica los temas que tratamos teóricamente en clase, es del todo enriquecedor.


Colaboración Carmen Cabido

1 comentario:

Helena Martín- Alonso dijo...

Mamen, muchas felicidades por tu artículo, describes perfectamente las sensaciones que todos pudimos sentir en ese momento. Me encanta tu metáfora del cajón dónde guardas lo más delicado con olor a ropa limpia. Gracias por brindarnos la opinión de una experta en este sector.